
PICAPORTE: “EL ABSTRACTO AUTODIDACTA”
No tuvo ocasión de ir al colegio, pero desde sus primeros años ya era patente su vocación y amor por la pintura. Siempre llevaba consigo una caja de cerillas llena de lápices de colores que aprovechaba para utilizar cuándo tenía un ratito plasmando donde podía ese derroche de imaginación que brotaba y sigue brotando de él y que tanto le caracteriza.
Un ejemplo de ello era que utilizaba los bozales de los burros con los que trabajaba para dibujar lo que tenía en la mente, todo su arte.
Su interés por el arte aumentó al ver a su amigo de infancia Kalato que ya empezaba éste a realizar sus primeras obras en yeso. El primer contacto con la pintura fue al conocer al sobrino del Párroco que residía en Gálvez cuando Víctor era sacristán.
Fue él quien le enseñó las técnicas y fue ahí donde comenzó su carrera alternando siempre con su trabajo. A partir de los siguientes años fue cuándo comenzó a pintar en óleo, técnica con la él se siente muy identificado, sin dejar por ello de utilizar otras como la acuarela e incluso combinar materiales como el betún, tierras y cal que dan a sus pinturas un toque de originalidad.
En sus obras se puede observar su visión peculiar de paisajes y Toledo, motivo que inspira al autor en varias obras, pero siempre desde una perspectiva propia ya que rechaza las copias, no sólo de otros artistas, sino también las copias fieles a la realidad incluso de la naturaleza, musa fundamental de este pintor.
En conjunto, su pintura es abstracta y aunque algo tiene de figurativa se limita al ámbito religioso.
Una característica fundamental es su pasión por el color y sobre todo por los colores vivos que le inspira la naturaleza. El momento y la inspiración son para él fundamentales a la hora de pintar.
En la actualidad está jubilado y pasa la mayor parte del tiempo absorto en la gran pasión de su vida, la pintura. Tiene previsto exponer junto a su hijo Ángel, para lo que está almacenando todo su repertorio.
MORÁN: “EL PINCEL INCANSABLE"
Pepe Morán, nace el 11 de junio de 1959. Desde niño mostraba facilidad en el dibujo, la diferencia con los demás niños era la presencia de un maestro en casa, que le enseñó el amor por la pintura y un buen oficio en el manejo del arte. Este hombre era Leopoldo, por todos conocido, al igual que el testimonio que dejó de una buena escuela impresionista.
Pepe, desde los 13 años tenia clara su vocación, participando en diversos concursos juveniles, y saboreando las mieles del triunfo desde una corta edad.
A los 20 años se relaciona con otros artistas como López Romeral, López Mozos…que tras un homenaje publico a Picasso constituyen el Grupo 7.
Ha participado en la elaboración de distintas exposiciones en Gálvez, y con ellas el florecimiento de la cultura en nuestro pueblo.
Pepe vive en el corazón de Madrid, aquí tiene su estudio, pero él, al igual que su padre, necesita volver cada fin de semana a encontrarse con el pueblo, con sus gentes, con el paisaje de Gálvez, o el pueblo natal de su mujer, Sonseca.
Ante todo, Pepe es un pintor inquieto, renovador, inconformista y un cultivador de lo abstracto.
Es el pincel incansable, la espátula que siempre busca motivos nuevos, expresiones ignotas, un buceador del arte y, como buen creador, un hombre sin estilos.
ROMERAL: “UN PINTOR ELEGANTEMENTE HUMILDE”
Nace en San Martín de Montalbán (Toledo) en 1952. Desde que en 1976 realiza su primera exposición en el Ateneo de Getafe, desarrolla una extensa labor creadora, con la que ha sido galardonado en diferentes certámenes. No nos cabría en estas líneas enumerar los diferentes premios, certámenes y exposiciones de este gran artista, destacando el Premio “Ejercito”, Medalla de Honor BMV, Certamen Internacional de Pintura “Franco Niza”…
Aunque Romeral nace en San Martín, para todos es un galveño, del que estamos muy orgullosos. Desde los 14 años ha venido regularmente a Gálvez, aquí tiene familia y amigos (incluso más que en San Martín).
Al ser tan frecuentes sus estancias, adoptó todos los amigos de su primo Pedro Romeral, a Julián "Dengue", Tomás "Colate", José "Talavera", Mariano "Calderón", Pepe "Tana", y Jesús "Cacharro" incluso su mujer, Maribel, es de aquí.
Los paisajes de Gálvez están distribuidos por toda la geografía española, desde el Cubillo, Ripas hasta Jumela: -"Salgo con frecuencia a pintar al campo, es lo que me ha hecho generar buenos amigos, Alfredo Cogolludo, Adora "Ronda"…He hecho retratos de gente de Gálvez, como el de Don Justo, Tomás "Colate", Mariano Calderón, Pepe Barroso...”.
Está muy vinculado al mundo del flamenco. Ha escrito en una revista de flamenco "La Solea", es amigo de cantaores de la talla de Carmen Linares, El "Agujetas", Morente, Menese, Mariano Morilla, Oscar Herrero…
Miles de pinceladas ha lanzado a los lienzos este artista, a la vez que visitaba todas las exposiciones y museos que se ponían a su alcance. Así se formó, así se está formando. No pudo ir a San Fernando pero sí a las galerías del barrio de Salamanca; no pisó Bellas Artes, pero machacó el Prado; no consiguió notas, pero sí galardones y un rico historial de exposiciones en casi toda España.
Su pintura es una pintura elegantemente humilde en su temática y ambiciosa en su exteriorización. Sus temas en gran medida, son clásicos: paisajes, bodegones, retratos…Sin embargo, asumiendo las enseñanzas de los grandes pintores ahonda en su estilo propio, fruto de una técnica de una actitud meditada impresionismo como la fuerza de la la greguería de la abstracción.
Su gran técnica es la suprema facilidad, la soltura, lo mismo maneja el óleo que la acuarela, siempre, eso sí, con elementos innovadores. Domina el color y la luz, es un buen distribuidor de la composición y un poeta de la armonía.
Son comunes sus paisajes, de entre ellos destacamos los “amarillos”, es un gran admirador de Van Gogh, sus “Toledos” son sorprendentes y distintos, e incluso, sus retratos. Cabría decir pues, que Pepe Moran "puede" con todos los temas. Son numerosas sus exposiciones tanto individuales, como colectivas, en museos, en colecciones tanto españolas como internacionales, al igual que sus numerosos premios recibidos, que intuimos aumentarán pues su producción artística no cesa.
KALATO: “LA ESCULTURA TOLEDANA DE FINALES DEL S. XX”
En Gálvez se llaman Kalatos a los miembros de una noble familia de la que, pasado el tiempo, nacería en 1933 el que era un excelente escultor y que desgraciadamente falleció, en Toledo, el siete de abril del 2004.
En su juventud, Francisco, se inició en la albañilería, con su padre, pero dada su habilidad para la escultura, fue becado, en Toledo, por la Diputación Provincial a forjarse en la toledana Escuela de Artes. El joven Francisco, que empieza a sentir una especial atracción por la asignatura de modelado, firma aquellas, sus primeras obras, con el apodo de familia que él ya presiente será su nombre artístico: Kalato. Y pronto se le empieza a conocer entre sus condiscípulos por este peculiar nombre. Más tarde llegaría a ser profesor de dicha escuela.
Kalato llegó a ser un excelente y completo escultor, Académico Numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencia Históricas de Toledo, con varios premios y numerosas exposiciones y monumentos.
La mayor parte de su obra está impregnada de su personalidad, de ese peculiar estilo figurativo bañado de idealización que se podría llamar "Kalatiano", que no pretende ser otra cosa que expresión escultórica de fácil comprensión, desde líneas e idealizaciones de volúmenes hechos a finales del siglo XX, por un escultor que sólo busca la fidelidad a sus personales musas. La influencia de su familia está patente en sus obras con numerosos bustos de nietos, hijos y esposa.
El uso variado de diferentes materiales como mármol, hierro, terracotas, bronce, maderas o incluso mixtos es una característica más que nos encontramos si echamos un vistazo a su obra.
Su obra se encuentra repartida en calles, plazas, cementerios y colecciones particulares de Toledo, Madrid, Barcelona, Valencia, Alicante, París, Portugal y, por su puesto en Gálvez, su pueblo natal. En él encontramos el peculiar mosaico situado en la fachada de la casa de sus suegros, en la calle Espejos, la placa conmemorativa de su gran amigo D. Dámaso Alonso (Plaza Generalísimo) y el “Monumento al Trabajo”, coloquialmente conocida como la Fuente de "Angelillo". Dicho monumento fue regalado por el artista a su pueblo, en su momento, para estar rodeado por un jardín. Ahora, la gran fuente de piedra custodia este monumento, uno de los símbolos más significativos de Gálvez.
Además, según nos contaba él mismo en una distendida conversación, combinaba su tiempo con el cuidado de sus nietos, la pintura y viajes como el que realizó con su esposa Juliana a Roma. En él fueron convocados artistas de cuarenta y cinco nacionalidades, evento que supuso un gran orgullo para ambos.
Podemos destacar, como sus principales cualidades, además de artísticas, su amor al trabajo y su humildad.
ÁNGEL BALLESTEROS: “HIJO ADOPTIVO DE TALAVERA”
Ángel Ballesteros es un filólogo, con especialidad en Clásicas, profesor, historiador y poeta de vocación, nacido en Gálvez. Actualmente vive en Talavera donde llegó en 1975, tras pasar una temporada en Barcelona.
Ángel comenzó su andadura en la ciudad talaverana trabajando para la “Voz de Talavera”, revista en la que escribió una serie titulada “Retales sueltos para un museo”, lo que le permitió combinar su faceta de historiador con la de poeta. Muy pronto aumentó su interés por recuperar la historia de la “Ciudad de la Cerámica”, hasta tal punto que entre sus trabajos hay ya cientos de artículos de prensa y diez libros de investigación. Además, también dedica tiempo a la poesía que plasma en seis volúmenes de poesía, sin abandonar nunca su profesión docente.
Su excelente trabajo de investigación histórica sobre Talavera ha sido reconocido recientemente al otorgársele el Título de “Hijo Adoptivo de Talavera”.